PISCULICHI Y LOS THERIAN.

PISCULICHI Y LOS THERIAN.
Las salidas diarias con “Pisculichi” siempre eran un acontecimiento lleno de aventuras. Osado e irresponsable cruzaba la calle sin mirar los autos que circulaban. Por eso siempre lo llevábamos con una cuerda.
Las caminatas tenían esa extraña mezcla de alegría y ese dejo de “perro bravo” que quería exhibir cuando se cruzaba con uno de mayor contextura física que él.
En un tiempo le decía que no se haga el pesado porque “iba a cobrar feo”, con los cuidados de que no se acercara demasiado, dejé que su ego se mantuviese alto para no menoscabar su valor.
En la charla del paseo le recordé su pedido de “un celular” que me había hecho para ver si podía charlar con “Sofía”; aquella perrita de su misma especie con la cuál tuvieron dos cachorros. Nunca la encontramos.
Pero “Pisculichi” no está solo ahora, tiene la grata compañía de “la Cachorra”, una perrita que alguien desalmado abandonó a su suerte en un camino vecinal cerca del monte. Por ese instinto de supervivencia que tienen los animales, se quedó sola en el monte, comiendo frutas silvestres y mojarras que atrapaba en el arroyo. Soportó un invierno crudo y lluvioso hasta que la trajimos a vivir con nosotros.
“Pisculichi” cuando la vio saltaba de alegría, corría con ella, hacía “viracambota” y cambió su semblante. “La Cachorra”, luego de tanta miseria que soportó, ahora le roba la comida a su campañero; que se banca como un caballero.
Íbamos por la tercera cuadra del recorrido cuando el “petiso” me pregunta:
– “¿Estamos en tiempo de carnaval?” –
– “¡Sí, ya está terminando!”. Le respondí.
– “¡El otro día vi en la tele un grupo de perros que parecían personas, pero caminaban en cuatro patas!”.
– “¡Dicen que son chicos que son “Therian”, que sienten que en el fondo son un animal!”. Le dije.
– “¡No entiendo!”. Me contestó.
– “¡Son como “tribus urbanas” en las redes sociales!”.
– “¡Las únicas tribus que conozco son las de los pueblos originarios!”. Agregó “Pisculichi”.
– “¡Son humanos que sienten que dentro de ellos vive un animal! Algunos un perro, otros un lobo…, o un zorro, ¡pero no comen la comida que comen ustedes!”. Digo.
“Pisculichi” advirtió que no corren como animales, corren como humanos, como si recién estuvieran recordando que también pueden ser un poco animal.
Se parecen a los perros porque siempre vuelven a sus casas, se sientan en las sillas de las mesas y duermen en sus cómodos dormitorios. Nosotros nos arreglamos como podemos, a veces nos hacemos “los sotas” y subimos a los sillones del living, mientras nuestros dueños miran la novela turca.
Le explico de nuevo que ellos se creen, ser perciben como animales, como perros, por ejemplo.
– “¡Con ese criterio yo también me puedo auto percibir como humano!”. Me dijo.
Para no contradecirle, le dije que sí.
– “¡Podría ser Diputado por ejemplo!”. Me dijo.
Me causó gracia y me eché a reír.
Al fin y al cabo…, los “Therian” recién estaban empezando a aprender algo que “los perros” siempre supieron…
Ramón Claudio Chávez.
www.ideasdelnorte.com.ar

Muy bueno!
Aguante Pisculichi que la tiene bien clara!! 👏👏
Conviene mantener una conversación superficial con Pisculichi, de no ser así te da vuelta. Existe un filósofo Kant, Pisculichi sería el Can filosofo
Un razonamiento lógico, que nos lleva a pensar en esos jóvenes. No tienen nada que hacer? No tienen padres o familia que los despierte?