CUATRO ALMAS.

CUATRO ALMAS.
Hay “grupos de amigos” que se reúnen periódicamente para compartir momentos que hacen a esa relación fraternal. El asado de los miércoles, “los motoqueros”, las chicas del trabajo o la oficina, etc.
Ese culto a la amistad sincera nos llevó a Dani, Abel, Cacho y quién escribe, a programar “una reunión mensual”, para charlar de todo un poco y compartir un almuerzo.
Una mesa de madera gastada era testigo de los encuentros; bajo la sombra de un árbol, a la vera del arroyo, los días veraniegos o un lugar cerrado por el frío.
Esa amistad cultivada se enriquecía con charlas intensas sobre nosotros, sobre otras personas, sobre la realidad de nuestro lugar de origen, del país. Ideas y proyectos personales que venían de antemano o aparecían espontáneamente.
Una tarde, entre charla y charla, surgió la pregunta:
– “¿Y si escribimos un libro?”. Dijo Abel, en modo ceremonioso.
Nos gustó la idea, pero reflexionamos un poco.
– “¿Sobre qué tema?”. Interrogó Cacho.
Prevaleció la idea de que cada uno escriba sobre lo que desee con absoluta libertad.
Con los tiempos acotados fuimos avanzando en la elaboración de la obra.
Fue Dani el de la idea del título:
“Cuatro Almas”.
Aceptado por todos, fuimos imprimiendo nuestra impronta en la idea común.
No es una tarea fácil la creación de un libro…, momentos de inspiración…, de buen lenguaje…, de correcciones y de ideas que fluyen.
En un momento de emoción para los cuatro llegamos al final del objetivo. Dani en la Editorial “Kaá Porá” se encargó de la edición.
Santiago Andrujoviech Lobayan se hizo cargo de la imagen de la portada.
Un placer inmenso fue observar la sala colmada en el momento de la presentación oficial del libro el 06 de febrero de este año 2026. Los libros sin lectores se mueren en el olvido.
Nos preguntaron cuál era la temática: una novela…, un libro de poesía…, etc.
Los invitamos a la lectura. A desentrañar lo que cada uno de los autores quiso expresar en su aventura literaria; a efectuar la crítica bien intencionada como derecho que tiene el lector para realizarla.
Los cuatro pertenecemos a una generación que creció leyendo libros, que estudió con los libros y que pretende transmitir algo de conocimiento y cultura.
El pensamiento de los autores está documentado en el libro, el valor del mismo será el reconocimiento final.
Quizás en la búsqueda del objetivo pretendimos retrotraernos a la infancia…, a aquellos juegos inolvidables que permanecen en nuestra memoria.
“Como ir a la canchita a jugar a la pelota…, hacer un firulete…, o una gambeta que termine en gol”.
“O tal vez, nos quisimos disfrazar de escritores para ir al Carnaval… y que éste…, no termine nunca…”
Ramón Claudio Chávez.
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