YA TERMINA EL AÑO.

En este tiempo, en estas fechas, la gente despide con apuro al año viejo. Unos desean que pase rápido los días del almanaque que no han sido buenos; otros sueñan un año mejor que este que ha sido bello.

La casa estaba llena de risas antes que llegara la medianoche. Antonio, con sesenta (60) años a cuestas, asumió el rol de anfitrión con naturalidad. Encendió el fuego, revisaba el punto justo de la carne y repetía chistes que todos conocían. Para él festejar el fin de año era una forma de reafirmar que seguía allí, vigente, rodeado de sus seres queridos.

Pensaba en los años que habían pasado rápido, en los amigos que ya no estaban. Su balance no era de triunfos grandiosos, sino de pequeñas victorias, se conformaba por haber “arrimado el bochín”, de haber llegado…, de haber resistido. Tenía una forma serena de esperanza que los afectos siguieran cerca, que el cuerpo aguantara.

Silvana, su nuera, estaba a punto de cumplir cuarenta y un (41) años, se movía entre la cocina y el patio con energía contagiosa. Reía fuerte. Brindaba antes de tiempo y sacaba fotos que seguramente olvidaría. Había tenido crisis de pareja, pero para ella, el fin de año era un cruce de caminos. Recordaba decisiones tomadas a medias, renuncias inevitables, batallas ganadas en silencio. Creía en los giros, en el crecimiento personal, aunque una arruga nueva la delataba en el espejo.

Esa última noche eligió la alegría como postura, sentía que estaba a tiempo de muchas cosas y que el año nuevo, aunque no sea milagroso, podría ser distinto si ella se animaba.

Entre los participantes también estaba Luciano, un joven vecino de veinte (20) años que se crió jugando en el patio de la casa de Antonio. Luciano miraba el celular sin verlo, para él la noche era una antesala, no el cierre. El año era apenas una estación más de un viaje que recién arrancaba. Pensaba en todo lo que le faltaba vivir, en lo que no sabía que iba a perder, en amores futuros, trabajos nuevos y ciudades por conocer. Para él ese fin de año le pesaba menos como memoria y más como expectativa. Con la fe intacta de su edad, sabía que todo estaba por venir.

A la medianoche, el brindis los unió por un instante. Copas en alto, sonrisas compartidas, deseo dichos en voz alta y otros guardados con el silencio. Cada uno pidió algo distinto, aunque las palabras se parecieron:

“¡Salud, dinero, amor! ¡Lo de siempre!”.

Pensaron en la gente que se encontraba distante, en otros pueblos, en otros amores. Luciano aplaudió, Silvana respiro hondo y Antonio se quedó en silencio. Se sirvió más comida, sonó otra canción, alguien propuso otro brindis.

Mientras esto pasaba, los niños jugaban, gritaban, sin importarle el mañana; eran chicos y la inocencia los protegía deliberadamente.

Mientras bailaban, el bullicio se adueñó de la fiesta. Se tomaron de la cintura y comenzó la caravana, para un lado, para el otro; más brindis, más festejos.
Después de las dos (2) algunos se fueron, los más jóvenes seguían bailando y los otros se sentaron para charlar sobre la vida.

Antonio tenía sueño, pero quería ser el último en retirarse. Silvana acomodaba copas y botellas de los brindis, mientras Luciano no se enteraba de nada; seguía bailando.

El primero de enero amaneció igual que cualquier otro día. El sol salió con la misma puntualidad. Cada uno despertó siendo exactamente quien era la noche anterior. El mate de la mañana tenía el mismo gusto. Las noticias repetían los problemas de siempre.

 Antonio continuaba con su historia a cuesta, Silvana con sus dudas, coraje y el joven con su ansiedad por todo lo que vendrá. El futuro dependía de ellos.

Cruzaron la fiesta de fin de año con mucha imaginación…, llegó un año nuevo…, la vida…no tanto.

Ramón Claudio Chávez.
www.ideasdelnorte.com.ar

Compartir

5 thoughts on “YA TERMINA EL AÑO.

  1. Personalmente, lo considero simplemente una tradicional fecha festiva y nada más. Hay algo de gratitud ” por haber alcanzado otro año” y un deseo inocente de que en el próximo nos acompañe la salud, lo otro vendrá por añadidura

  2. Sentir lo ineluctable del paso del tiempo que nos acerca al misterio final se mezcla con la alegría del festejo de seguir navegando en salud y ganas de experimentar el milagro de la vida. Muy buena la pincelada, siempre atinada del doc., que describe la ocasión como si fuera un paisaje.

  3. Tal cual lo dijiste; es un día más, lo único diferente es el nuevo ciclo fiscal, que seguro vendrá con aumentos poco acordes a nuestros bolsillos, como siempre, seguiremos trabajando y tratando de sobrevivir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *